Anunciación

Julieta Valero


Cuando nos hayamos diluido, y el último rastro de humedad
y de afecto sobre nuestros retratos

cuando entonces

cuando esto

cuando los objetos no tengan a nadie que los reconozca o tú
y yo seamos un libro y una caja china que ha inventado
el silencio

el silencio como perfección del más doloroso de los gritos

cuando el olvido siga constituyendo al mundo como es su
deber, su compost, su premura

seguirás de pie en nuestra cocina, escuchando a las cebollas,
la frente perlada de generosidad y de viajes al centro de
la Tierra. La mujer que le lee sus derechos a la belleza.
Nuestro hijo ahí.